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La Última Carta

(Smokin' Aces)

 

Dirigida por: Joe Carnahan
Con: Ben Affleck, Jason Bateman, Common, Andy García
Género: Acción
Clasificación: PM 16
Duración: 1
País de Origen: Reino Unido/Francia/Estados Unidos
Idioma: Inglés
Año: 2006
DISTRIBUIDORA: Filmagic

 

SINOPSIS:

"La Ultima Carta" ("Smokin Aces") es la película que marca el regreso del director Joe Carnahan, que hace cinco años logró excelentes críticas a nivel mundial con el éxito del Festival de Sundance "Narc", una cinta en la misma línea de obras violentas como "To Live And Die In LA" y "Off Limits". Ampliamente publicitado, este nuevo filme bien puede sumarse a todos esos trabajos dentro del bang bang cinema, popularizado por Guy Ritchie en el que hay decenas de personajes, se presenta a éstos en viñetas delineando su personalidad (y sus crímenes, con el nombre de cada uno en pantalla y una pausa para que recordemos sus rostros), hay un enfrentamiento en el desenlace y varios matones apuntando sus armas a la cámara. Todo se desarrolla en Lake Tahoe, Nevada, donde varios grupos de asesinos se preparan para buscar a Buddy ‘Aces’ Israel (Jeremy Piven) y terminar con él. Aces, quien creció en el mundo del crimen, ha decidido testificar contra la misma organización que lo creó, y su antiguo benefactor, Primo Sparazza (Joseph Ruskin), se convierte en su enemigo mortal; se rumora que está dispuesto a pagar un millón de dólares por su asesinato. El FBI, ante la oportunidad de utilizar a Aces para capturar a Sparazza, coloca a aquél bajo custodia supervisada por dos agentes enviados a su guarida, Carruthers (Ray Liotta) y Messner (Ryan Reynolds). Así, todos se reúnen sobre la suite del penthouse del casino Nomad, donde tienen a Aces como su único objetivo. Esta oportunidad de Carnahan para pasar a un nivel semiindependiente en su cine cuenta con la estrategia de presentar un extenso elenco, conformado por actores poco conocidos (Ben Affleck, Liotta y Andy Garcia son las máximas estrellas aquí; considera ese punto negativa o positivamente). El trabajo de Brian Bloom, Chris Pine, Nestor Carbonell, Martin Henderson, Peter Berg, el rapper Common y Jason Bateman es convincente, pero Carnahan sólo nos permite conocer a fondo a Reynolds (en uno de sus pocos papeles serios) y no a todos los personajes, una falta que los realizadores expertos en este subgénero nunca cometen en la introducción de los bribones en las historias. La ambientación en Lake Tahoe está muy bien, pero hay calcas a otras películas en ciertos roles, como el del asistente de Aces, un fanfarrón vestido con pants y con gruesos collares, interpretado por Joel Edgerton (el tío Owen de "Star Wars: Episode II"). La mayoría de los actores están muy caracterizados, y será difícil que reconozcas a varios. Sorprendentemente, hay tres personajes realmente temibles: los hermanos Tremor (Kevin Furand, Maury Sterling y Pine), unos neonazis que parecen sacados de una cinta de Gaspar Noé. El debut en cine de Common y la cantante de R&B Alicia Keys (quien luce muy bien) es bueno, pero ambos desaparecen y no se vuelve a saber más de ellos. La edición de Robert Frazen ("Breakin All The Rules") es muy buena, y como es costumbre en este tipo de cintas, los colores saturados agregan intensidad a las escenas de violencia. Sin embargo, en vez de tener un as bajo la manga, Carnahan comete un grave error, pasando de una comedia de humor negro al drama intenso, luego de un tiroteo (o una ensalada de balas) muy bien logrado. La trascendencia en los trabajos de Joel Coen o Robert Rodriguez consiste en que el tono utilizado en el argumento es el mismo de principio a fin, y aquí el cambio es demasiado brusco. Liotta y Affleck se esfuman (casi literalmente), por lo que el realizador nos deja con un inesperado desenlace (por cierto, busca a Matthew Fox en una aparición fugaz como un guardia de seguridad luciendo un corte mullet). "La Ultima Carta" es una película dirigida al público masculino, los adultos jóvenes que son fans de revistas con chicas en la portada, y que en su contenido presentan videojuegos, autos y el cuidado personal. Esa estrategia no está mal, al contrario, abre las posibilidades de una cinta memorable como "The Transporter", lo que sucede es que este filme no es el más adecuado para adentrarse (o conocer) este subgénero ("Go" sí lo era, y se hizo hace ocho años ya). Carnahan logró secuencias espectaculares, pero la historia sufre una pausa, por lo que parece que estamos viendo dos cintas distintas en una sola, lo cual puede intrigar a los espectadores y finalmente obtener algo fácil de admirar a primera vista, pero difícil de recordar después de algún tiempo.


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