"La Ultima Carta" ("Smokin Aces") es la pelÃcula que marca el regreso del director Joe Carnahan, que hace cinco años logró excelentes crÃticas a nivel mundial con el éxito del Festival de Sundance "Narc", una cinta en la misma lÃnea de obras violentas como "To Live And Die In LA" y "Off Limits". Ampliamente publicitado, este nuevo filme bien puede sumarse a todos esos trabajos dentro del bang bang cinema, popularizado por Guy Ritchie en el que hay decenas de personajes, se presenta a éstos en viñetas delineando su personalidad (y sus crÃmenes, con el nombre de cada uno en pantalla y una pausa para que recordemos sus rostros), hay un enfrentamiento en el desenlace y varios matones apuntando sus armas a la cámara. Todo se desarrolla en Lake Tahoe, Nevada, donde varios grupos de asesinos se preparan para buscar a Buddy ‘Aces’ Israel (Jeremy Piven) y terminar con él. Aces, quien creció en el mundo del crimen, ha decidido testificar contra la misma organización que lo creó, y su antiguo benefactor, Primo Sparazza (Joseph Ruskin), se convierte en su enemigo mortal; se rumora que está dispuesto a pagar un millón de dólares por su asesinato. El FBI, ante la oportunidad de utilizar a Aces para capturar a Sparazza, coloca a aquél bajo custodia supervisada por dos agentes enviados a su guarida, Carruthers (Ray Liotta) y Messner (Ryan Reynolds). AsÃ, todos se reúnen sobre la suite del penthouse del casino Nomad, donde tienen a Aces como su único objetivo. Esta oportunidad de Carnahan para pasar a un nivel semiindependiente en su cine cuenta con la estrategia de presentar un extenso elenco, conformado por actores poco conocidos (Ben Affleck, Liotta y Andy Garcia son las máximas estrellas aquÃ; considera ese punto negativa o positivamente). El trabajo de Brian Bloom, Chris Pine, Nestor Carbonell, Martin Henderson, Peter Berg, el rapper Common y Jason Bateman es convincente, pero Carnahan sólo nos permite conocer a fondo a Reynolds (en uno de sus pocos papeles serios) y no a todos los personajes, una falta que los realizadores expertos en este subgénero nunca cometen en la introducción de los bribones en las historias. La ambientación en Lake Tahoe está muy bien, pero hay calcas a otras pelÃculas en ciertos roles, como el del asistente de Aces, un fanfarrón vestido con pants y con gruesos collares, interpretado por Joel Edgerton (el tÃo Owen de "Star Wars: Episode II"). La mayorÃa de los actores están muy caracterizados, y será difÃcil que reconozcas a varios. Sorprendentemente, hay tres personajes realmente temibles: los hermanos Tremor (Kevin Furand, Maury Sterling y Pine), unos neonazis que parecen sacados de una cinta de Gaspar Noé. El debut en cine de Common y la cantante de R&B Alicia Keys (quien luce muy bien) es bueno, pero ambos desaparecen y no se vuelve a saber más de ellos. La edición de Robert Frazen ("Breakin All The Rules") es muy buena, y como es costumbre en este tipo de cintas, los colores saturados agregan intensidad a las escenas de violencia. Sin embargo, en vez de tener un as bajo la manga, Carnahan comete un grave error, pasando de una comedia de humor negro al drama intenso, luego de un tiroteo (o una ensalada de balas) muy bien logrado. La trascendencia en los trabajos de Joel Coen o Robert Rodriguez consiste en que el tono utilizado en el argumento es el mismo de principio a fin, y aquà el cambio es demasiado brusco. Liotta y Affleck se esfuman (casi literalmente), por lo que el realizador nos deja con un inesperado desenlace (por cierto, busca a Matthew Fox en una aparición fugaz como un guardia de seguridad luciendo un corte mullet). "La Ultima Carta" es una pelÃcula dirigida al público masculino, los adultos jóvenes que son fans de revistas con chicas en la portada, y que en su contenido presentan videojuegos, autos y el cuidado personal. Esa estrategia no está mal, al contrario, abre las posibilidades de una cinta memorable como "The Transporter", lo que sucede es que este filme no es el más adecuado para adentrarse (o conocer) este subgénero ("Go" sà lo era, y se hizo hace ocho años ya). Carnahan logró secuencias espectaculares, pero la historia sufre una pausa, por lo que parece que estamos viendo dos cintas distintas en una sola, lo cual puede intrigar a los espectadores y finalmente obtener algo fácil de admirar a primera vista, pero difÃcil de recordar después de algún tiempo.